El Real Madrid ve un complot arbitral para perjudicarle y favorecer al Rival

En el Real Madrid sigue vigente la política de nula autocrítica ante la titubeante situación del equipo. Más allá de las palabras de Zidane señalando a la falta de gol como principal culpable de los malos resultados de los blancos, la realidad es que en Chamartín están convencidos de que es el estamento arbitral quien está poniendo los palos en la rueda en lo que va de temporada. Dicho en otras palabras, el Real Madrid ve un complot de los árbitros para perjudicarle.

El principal motivo del descontento de los blancos reside en la teoría de que hay ciertos colegiados a los que no se les designan partidos del Madrid. En 14 jornadas, un total de cuatro árbitros ya han repetido a la hora de impartir justicia en duelos del conjunto blanco. Y en la próxima jornada, Martínez Munuera pitará el Madrid-Sevilla, por lo que el número ascenderá a cinco. Es decir: 10 partidos entre cinco árbitros y, en cambio, otros nueve seguirán sin asumir partidos de los de Zidane. Todavía sobre Munuera, los blancos no olvidan el gol azulón en fuera de juego que debió ser anulado en el partido frente al Getafe de hace varias semanas.

De la última actuación arbitral, la de Mateu Lahoz el pasado domingo en San Mamés, el Madrid está molesto porque considera que las amarillas que mostró el valenciano a Carvajal y Casemiro fueron teledirigidas. Ambos estaban a una amarilla de la suspensión y en Bilbao vieron la quinta, algo que en la casa blanca consideran premeditado. Dicen, para justificar su teoría, que Raúl García hizo siete faltas, cinco menos que todo el Madrid, y ni siquiera fue amonestado.

En lo institucional, el Madrid cree que se le está pasando factura por su guerra contra Sánchez Arminio y el ‘villarato’. En ese punto, la obsesión de Florentino Pérez es que está pagando ahora el no haber apoyado al ‘caballo ganador’ en las elecciones de 2004.

Sea como sea, el conjunto blanco sigue padeciendo síntomas ‘mourinhistas’. En vez de hacer autocrítica, el Real Madrid ve al enemigo fuera de casa, olvidando que los errores arbitrales le han birlado al Barça cuatro puntos en las últimas dos jornadas.